Convivencia justa
Las normas de convivencia suelen redactarse pensando en los conflictos más visibles, pero a menudo dejan fuera microagresiones, exclusiones silenciosas o desigualdades en la aplicación de las sanciones. Te proponemos revisarlas preguntando no solo qué prohíben, sino qué protegen, a quién dan voz y qué caminos ofrecen para reparar el daño sin cargar siempre el peso sobre las mismas personas o grupos.
Agrupamientos
Los criterios de agrupamiento y de acceso a apoyos específicos influyen directamente en quién comparte aula con quién, qué expectativas se generan y qué etiquetas se consolidan. Trabajamos contigo para hacer visibles estos criterios, valorar su impacto en la experiencia del alumnado y explorar alternativas realistas que reduzcan la segregación interna y eviten recorridos rígidos difíciles de revertir.
Oportunidades
Las actividades complementarias y los proyectos especiales suelen verse como un añadido positivo, pero pueden convertirse en un filtro más si sus requisitos, horarios o costes indirectos dejan fuera a parte del alumnado. Analizamos contigo qué oportunidades se ofrecen, quién participa de forma habitual y qué ajustes podrían abrir esas puertas sin sobrecargar al equipo ni al presupuesto del centro.
Participación
Los canales de comunicación con las familias y la comunidad influyen en quién se siente autorizado a preguntar, a discrepar o a proponer cambios. Revisamos qué información se comparte, en qué formatos y con qué lenguaje, para que la participación no dependa solo de quien domina mejor el código escrito, los horarios escolares o las herramientas digitales, y para que las decisiones relevantes no se tomen en circuitos informales difíciles de seguir.